DATOS PERSONALES

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El Tigre (Las Villas), Anzoátegui, Venezuela
Nació en Caracas, el 17 de abril de 1951. Profesora de Castellano, Literatura y Latín, periodista, narradora e investigadora en Literatura Venezolana. Miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua Española desde 2011. Autora de la letra del himno del Municipio Heres, “Cual Cúpula En Flor De Encaje Verde”, Ciudad Bolívar, 1995. Algunas obras publicadas en Narrativa son: “La Casa en Llamas” (1989), “Memorias de una antigua primavera” (1989), “Mata El Caracol” (1991), “El Diario Íntimo de Francisca Malabar” (2003). “Estación y otros relatos” (1986) Ensayos: “Los Signos de la Trama” (1989), “Balza, el Cuerpo Fluvial” (1987), “Tiempo y Muerte en José Balza y Alfredo Armas Alfonzo”, “Alfredo Armas Alfonzo, creador de la Cuenca del Unare”

viernes, 10 de enero de 2020

PERVERSIONES: EL CASO DEL TALLER LIBRE DE ARTE DE EL TIGRE



I.
La definición de pervertir que da el DRAE es perturbar el orden o el estado natural de las cosas. Al ingresar en la sede (magnífica, debo decir) del Taller Libre de Arte de El Tigre, me detuvo como un muro la percepción de que había algo perverso allí. No se trataba de la bandera nacional en la entrada: eso puede ser algo corriente, sobre todo en una institución que pertenece al gobierno (al gobierno regional, en este caso) pero al ingresar, tocada con esa impresión de prevención y rechazo, sentí la presencia de realidades extrañas a ese contexto: una cartelera con mapas y letreros militares, una mujer malencarada sentada tras en una mesa de metal gris, una señora humilde esperando a alguien y, sobre todo, una tropa de mujeres y hombres recibiendo instrucción militar y vociferando: “¡Chávez vive: la lucha sigue!”. Eso, en un espacio que teóricamente está destinado a la creación artística, a la enseñanza del arte, al reguardo de la cultura.

La malencarada me espetó que ésa era la sede de la “Milicia Militar Bolivariana”. Después vino un individuo de uniforme, menos agresivo, que me aclaró que las actividades del Taller comenzaban a la 1 de la tarde y, mientras tanto, “ellos” daban apoyo a la vigilancia y limpieza del local. Tratando de ganar mi simpatía, dijo que habían conseguido algunos pupitres, algunos breakers, “y otras cositas”, pero no me permitió pasar y revisar. Lo que sí me llamó la atención fue que en ningún momento me preguntó quién era yo, ni me pidió credenciales. También noté la escrupulosa limpieza del patio y el frente, contrastando con los murales deslavados y las esculturas exteriores oxidadas y despintadas. El que limpiaba me sonrió y eso más bien aumentó en mí esas sacudidas oscilantes entre el miedo y el asco.

II.
He buscado en los registros de dictaduras más o menos afines, como la cubana, y no he visto en ellos tal desafuero. Por supuesto, hay dictaduras más radicales. Por cierto, el actual director del TLA es un lector informado y durante mucho tiempo defendió y admiró a los Formalistas Rusos, que fueron avasallados, humillados, ofendidos y destruidos por Stalin. Yo me eduqué desde la primera juventud, desde los 13 ó 14 años, en un medio que privilegiaba el Arte como la más importante función del individuo y a la sociedad como el recipiente de la obra artística y su sustentación espiritual y material. Me pregunto qué dirán los artistas plásticos que se reunían en las escalinatas de la Catedral de Angostura ante estos hechos, patrocinados por uno que fue de ellos.

A mis casi 70 años, estoy muy convencida de que el artista y su estilo vital son una misma cosa: que un proceder acorde con cualquier cosa que irrespete el arte repercute indefectiblemente en su creación y que, de incurrir en ese irrespeto (en esa perversión), su arte y el Arte en general se resienten necesariamente. Y no veo una mayor perversión que esa de mezclar militarismo y arte, armas y pinceles, consignas militares y educación, tiranía y libertad. Dicho esto ¿qué se está creando en el seno del TLA de El Tigre? ¿quiénes son los profesores que allí actúan y dónde está su obra reciente? ¿qué están enseñando a los niños y jóvenes que allí acuden? Yo no me sentiría tranquila enviando a mis nietos a ese sitio ignominioso. Ni tampoco me sentiría  tranquila si estuviera avecindada allí.

III.
Ahora bien, la Gobernación de Anzoátegui tiene mucha responsabilidad en esa situación: en primer lugar, desasistieron el Taller, una institución de más de 50 años, que careció por años de los recursos mínimos para la limpieza y el aseo y fue periódicamente saqueado por delincuentes que se llevaban lo que encontraban a su paso. Me han comentado subtus voce que han ido dejando de pagar a los profesores y que han recurrido a la asfixia económica para obligar a que les entreguen la administración, quién sabe con cuáles fines. Me han dicho que por eso la Asociación de Artistas Plásticos decidió tomar la alternativa de entregar a la Milicia el local, supuestamente con un documento, lo que sería, además de perverso, ilegal. Y he ahí la cuestión.

(La ilustración es de Sebastián Morte: https://www.disup.com/mala-memoria-24-ilustraciones-sobre-la-dictadura-militar-chile-balmaceda-arte-joven/ )


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